Creo que no me equivoco si afirmo que la aparición de la materia Proyecto Integrado en el currículo de este curso supuso para muchos de nosotros una oportunidad, una oportunidad de poner en práctica algunas metodologías, de trabajar en el desarrollo de destrezas y habilidades, de buscar conexiones entre el mundo educativo y el mundo real, de tratar de que los alumnos no produjeran el habitual hiato (vida personal, cotidiana, real frente a realidad académica), de despreocuparnos de si dominan o retienen tales o cuales contenidos básicos de la disciplina… Siempre me ha admirado cómo algunos de nuestros compañeros- y ahora estas experiencias tienen amplia difusión pública gracias a la blogosfera educativa- son capaces de conciliar un currículo cerrado, amplio, rígido y muy descriptivo en lo que se refiere a los contenidos que deben transmitirse con una metodología participativa, centrada en el alumno y en el que el foco de atención no es la transmisión de contenidos conceptuales, sino el desarrollo de destrezas y habilidades.

Pero vuelvo a la nueva materia. Las razones de esta oportunidad se deducen fácilmente de la descripción curricular de la asignatura (Vid. Orden de 10 de agosto de 2007, por la que se desarrolla el currículo correspondiente a la ESO):

PROYECTO INTEGRADO DE CARÁCTER PRÁCTICO

Es una propuesta de actividad o actividades en torno a un tema, problema o diseño de algo tangible, a realizar preferentemente de forma colaborativa para entender y tratar de resolver situaciones, comprender conflictos, dar soluciones a necesidades reales, construir prototipos, imaginar realidades virtuales, realizar estudios sobre el terreno, inventarios, etc.

Los temas posibles en torno a los que diseñar y desarrollar esta materia tienen sus límites en las posibilidades y la imaginación del profesorado, considerando las condiciones reales para llevar a cabo el proyecto, de acuerdo con los recursos disponibles, las oportunidades que ofrece el entorno, el capital de la comunidad y la facilidad para interesar a los alumnos y alumnas.

Los principios por los que debe guiarse la elección y desarrollo de un proyecto son los siguientes:

- Que facilite, requiera y estimule la búsqueda de informaciones, la aplicación global del conocimiento, de los saberes prácticos, capacidades sociales y destrezas, no necesariamente relacionados con las materias del currículo, al menos no todos ellos.

- Que implique la realización de algo tangible (prototipos, objetos, intervenciones en el medio natural, social y cultural, inventarios, recopilaciones, exposiciones, digitalizaciones, planes, estudios de campo,  encuestas, recuperación de tradiciones y de lugares de interés, publicaciones, etc.)

- Que contribuya a realizar actividades que de alguna forma conecten con el mundo real, los trabajos y ocupaciones de la vida real adulta y posterior a la escolarización.

- Que elija como núcleo vertebrador algo que tenga conexión con la realidad, que dé oportunidades para aplicar e integrar conocimientos diversos y dé motivos para actuar dentro y fuera de los centros docentes.

- Que los alumnos y alumnas sigan y vivan la autenticidad del trabajo real, siguiendo el desarrollo completo del proceso, desde su planificación, distintas fases de su realización y el logro del resultado final.

- Que fomente la participación de todos y todas en las discusiones, toma de decisión y en la realización del proyecto, sin perjuicio de que puedan repartirse tareas y responsabilidades.

- Que considere las repercusiones del trabajo y de las acciones humanas en general, así como la utilización de cualquier tipo de recursos, las actuaciones sobre el medio natural, social, económico o cultural presentes y de las generaciones venideras.

- Que procure que el alumnado adquieran responsabilidades de aprendizaje y en cuanto a la realización del proyecto.

Es fácil advertir la flexibilidad que se concede al docente que la imparte, pero, al tiempo, es también obvia la apuesta por una enseñanza por tareas y proyectos, funcional y colaborativa. En esta ocasión, como no hay descripción de contenidos en el currículo, nadie podría indicarnos inquisitivamente que debemos respetar el currículo oficial.

Con estas ideas me dispuse a hacer frente al reto- oportunidad- de conducir esta materia de Proyecto Integrado de una hora semanal en un grupo de 4º de ESO de 28 alumnos. Lo primero que decidí- y creo que fue un acierto- fue plantear tres tareas o proyectos, uno por cada trimestre, durante el curso.  Y digo que me parece un acierto porque, al menos con alumnos de 4º de ESO, no parece muy rentable educativamente proponerles la realización de un proyecto que se extienda durante un curso académico, un espacio de tiempo para ellos inabarcable, casi infinito. No están aún maduros para planificar una tarea que ocupe todo ese plazo, o, si se prefiere, en términos curriculares actuales, su competencia de autonomía e iniciativa personal y para aprender a aprender no están aún lo suficientemente desarrolladas. Además, me parece característico de esta generación de alumnos, desde el punto de vista psicoevolutivo, su imperiosa demanda, en el aprendizaje y en la vida, de actuar según el principio de premio o recompensa. Me refiero a que exigen una gratificación inmediata a cualquier esfuerzo que realizan. En consecuencia, no conviene plantearles tareas o proyectos demasiado largos porque la gratificación se retardaría y provocaría su dispersión y frustración.

En lo que sigue, voy a describir brevemente las tres actividades realizadas durante este curso que ha finalizado.

1. En la primera parte de la primera evaluación los alumnos practicaron la escritura digital, pero como una simple herramienta, esto es, se dieron de alta en el blog de clase y ensayaron la inserción de imágenes, un vídeo, una presentación de Slideshare,  un fichero de audio, una presentación de diapositivas con Picasa y, finalmente, combinaron imágenes y audio en una presentación con Slide- el ejercicio que más les divirtió- en diferentes entradas de su blog. Para realizar estos ejercicios les escribí breves tutoriales que les guiaran en estas tareas. El lector interesado puede revisar, si lo desea, estos tutoriales agrupados en la etiqueta Instrucciones del blog.

Finalizadas estas tareas de práctica de herramientas digitales, tuvieron que preparar un artículo sobre un tema de libre elección para su publicación en el blog. En el artículo debían hacer uso obligatoriamente de las- algunas- herramientas digitales que habían practicado durante el mes de octubre y parte de noviembre. Esta tarea de escritura digital tuve que reconducirla, dado que los primeros trabajos que aparecían en el blog abusaban del “copia y pega”. No hace mucho un compañero ha publicado una presentación interesante para conseguir que los alumnos no “copien literalmente” de Internet. En relación a este asunto,  sucedió un caso curioso: un alumno reclamaba, de buena fe, que no había copiado su artículo. Cuando me acerqué a él y le enlacé las fuentes- las páginas web de donde había extraído la información-, comprendí su protesta. Ciertamente, no había usado el procedimiento del “copia y pega”. Había accedido a esas fuentes, pero no admitía que las había copiado. ¿Por qué? Él no había seleccionado y pegado esas líneas en su entrada; aducía que él mismo había tecleado esas líneas y, por tanto, no había copiado. Es evidente que manejaba un significado peculiar del verbo copiar.

Por último, para la evaluación de su artículo publiqué una tabla con diferentes ítems y les pedí que se autoevaluaran, esto es, que ellos mismos valoraran su artículo de acuerdo a los elementos que contenía la tabla.

2. En el segundo trimestre, como continuación del último proyecto de la primera evaluación (la escritura de un artículo), puesto que se trata de que los alumnos escriban artículos en las diferentes secciones del periódico que elaboran, participamos en El País de los Estudiantes. Como ya sabrán muchos de los lectores, en este concurso escolar existen dos tipos de perfiles para los alumnos: redactor (de textos, gráficos, ilustradores y publicistas) y diseñador (diseño de la maqueta electrónica y corrección). Como el periódico se divide en cinco secciones más portada, los alumnos se agruparon libremente, con un perfil concreto (diseñador o redactor) en una de estas secciones, de tal modo que cuatro o cinco alumnos componían el grupo de trabajo de la sección correspondiente. Lo más interesante, desde mi punto de vista, del concurso es el desarrollo de la corresponsabilidad a que se obliga cada alumno: de un lado, como miembro de un grupo para culminar su trabajo en la sección y, asimismo, como integrante de una sección del periódico, para construir un producto unitario y uniforme, el periódico de la clase. Y este objetivo- el ejercicio de la corresponsabilidad para la realización de un proyecto colectivo o competencia social y ciudadana- sólo lo alcanzó, adquirió esta competencia, la sección de la portada del periódico. Por circunstancias varias- dificultades con la herramienta digital de confección del periódico, falta de compromiso de algunos alumnos en una tarea colectiva, errores en la planificación de otros, coincidencia de las fechas de entrega con la semana de evaluación y con un viaje de fin de etapa y, ciertamente, un diseño del proyecto por mi parte algo laxo y con pocas pautas-, los resultados fueron insatisfactorios, pese a que se cumplieron formalmente los requisitos mínimos- plazos y secciones del periódico desarrolladas- para participar en el concurso. En la sesión final de evaluación- y coevaluación- les insistí que el principal error cometido en la elaboración de este proyecto era la escasa implicación- ¿por falta de hábitos?- de muchos en el desarrollo de un trabajo colaborativo.

3. Al comienzo del tercer trimestre, les propuse varias opciones para el último proyecto del curso; pero, al tiempo, les exigí unanimidad: pretendía reforzar su conciencia de grupo e insistir en sus habilidades de interacción social. Como no fue posible hallar un proyecto compartido por todos, lo establecí yo: un discurso oral. Pero la propuesta, como puede verse en la entrada inicial del trimestre, era lo suficientemente flexible- monólogo, debate, diálogo dramático, una entrevista fingida, cuento oral …- como para que cualquiera de ellos eligiera con libertad y desarrollara su creatividad.  Con el fin de secuenciar en fases su proyecto y seguir mi metodología didáctica en la enseñanza de destrezas básicas- tarea estratégica- pautada- y modelada-, les pedí que extrajeran la información que unos alumnos vascos habían publicado en Youtube acerca de la elaboración de un discurso oral,  les ofrecí diversos modelos en la entrada inicial, colaboraron en la búsqueda de información mediante una cuenta de Mister Wong- no obstante, debo reconocer que no llegaron a comprender por qué y para qué realizaron este ejercicio que realizaron de manera mecánica- y evaluaron, finalmente, las fuentes de información seleccionadas en Mister Wong mediante una tabla con 15 ítems.

La última fase del proyecto fue, ciertamente,  el ensayo. Se agruparon libremente- recuerdo que son 28 alumnos- en pequeños grupos- de 2 a 4- o bien individualmente (8 escogieron el monólogo). Evidentemente, en la hora semanal de la materia les concedí esa posibilidad de reunirse y practicar. No obstante, cuando solicitaron a algún otro profesor permiso para ausentarse de su clase y seguir practicando, no siempre fue bien acogida- ni comprendida- su petición.

Finalmente, el día 3  y 10 de junio durante una hora y media (por suerte, el recreo de 30 minutos precede a su clase semanal de Proyecto) los grabé en vídeo en el salón de actos del centro. Debo reconocer que ese primer día me moví con cierta inquietud: apenas había podido asistir a algún ensayo de algún grupo y pocos habían publicado en el blog los guiones de sus intervenciones. Sin embargo, los resultados fueron sorprendentes, extraordinarios, magníficos. Permítaseme usar esos adjetivos, porque, en mi caso también, los méritos, como ya reconoció Pep Guardiola, son exclusivos de mis alumnos, que son muy buenos.  ¿Por qué motivos meditaron, prepararon, ensayaron… se esforzaron, en fin, en esta actividad? Ciertamente, lo desconozco. Lo que sí puedo afirmar- desde el asombro- es que cuando se les permite trabajar con libertad, desarrollan su ingenio y creatividad. Y también puedo asegurar que de estas habilidades que expusieron públicamente- dominio de la situación, competencia comunicativa oral, capacidad de comunicar mediante la gesticulación y procedimientos no verbales…- están dotados, en mayor o menor grado, todos los alumnos del grupo. Cuando, días después, en la evaluación final del grupo, se recomendaba que algunos de estos alumnos siguieran un Programa de Diversificación curricular, dado su fracaso académico, no pude sino recordar su representación pública de unos días atrás, y el vídeo de Ken Robinson: ¿Matan las escuelas la creatividad? ¡Cuánto nos equivocamos los docentes al considerar que el fracaso académico de un alumno le impide desarrollar cualquier otro tipo de habilidad intelectual o artística!

Para cerrar este artículo, voy a insertar uno de los vídeos de estos dos días de junio: las deficiencias técnicas, que pido se disculpen, son responsabilidad mía; los merecimientos- elección del motivo de la parodia, escritura del guión  y representación-, de mis alumnos . Se trata de una parodia del programa de televisión Diario de Patricia. Creo que merecen ser destacados algunos puntos de este vídeo:

  • Lo disparatado de la historia: un chico, que con diez años es extraviado por sus tres extrañas hermanas,  es secuestrado y trasladado a Cuba donde sufre una operación de cambio de sexo;
  • la imitación del acento mexicano y cubano por sendos personajes;
  • la improvisación;
  • la caracterización de los personajes;
  • la comicidad que pone de manifiesto lo ridículo de las entrevistas reales de estos programas;
  • la diversidad social de las hermanas: una yonqui, una pija y una curiosa mexicana;
  • los recursos – audio e imagen- que acompañan la puesta en escena;
  • su abrupto y absurdo final.

Todo ello compone una satírica visión de un tipo de programa de televisión (próximo al reality show), que ha sido objeto de un juicio crítico y demoledor por estos alumnos, quienes demuestran, como el resto de sus compañeros, un alto grado de desarrollo de muy diversas y variadas competencias: comunicativa, digital, social y ciudadana, cultural y artística, para aprender a aprender y de autonomía e iniciativa personal. Y en relación a estas competencias, referentes- nos dicen los documentos curriculares- para la evaluación, fueron acreedores, en mi opinión, a las más altas calificaciones.