Con cierta frecuencia se producen en las reuniones de profesores discusiones que versan, en realidad, sobre el modelo de enseñanza, esto es, qué debemos enseñar a nuestros alumnos. Y últimamente se defienden, como contrapuestas, dos posturas: a un lado se sitúan los profesores que, con el habitual lamento de mejores- pero perdidos- tiempos pasados, entienden que nuestra tarea ha de ser transmitir los contenidos que caracterizan nuestra disciplina, a saber, un corpus nuclear de conocimientos sobre la Lengua y Literatura castellana, una especie de canon rígido y de otro lado, existen otras voces que, a la vista de los cambios sociales y del rechazo de una parte el alumnado hacia las formas transmisivas de enseñanza, plantean, de acuerdo con los cambios curriculares introducidos, reorientar la enseñanza hacia la adquisición y dominio de destrezas y habilidades básicas para la mejora de sus capacidades o, en otros términos, lo que ahora se denomina una enseñanza orientada hacia el desarrollo de competencias básicas. Por mi parte, creo que es posible- aunque difícil- integrar las dos posiciones. Se trataría de disponer y enseñar los contenidos propios de la disciplina con una finalidad auxiliar, no puramente teorética: como herramientas al servicio del desarrollo de su competencia comunicativa. (más…)

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