Mar 2 Mar 2010
Como continuación de la primera reunión, ayer tuvo lugar en la sede del ITE, en Madrid, el II Encuentro Escuela 2.0. En realidad, fue un pequeño congreso- pero sólo por su duración- en el que se expusieron en una apretada jornada, con sesiones de mañana, tarde y casi noche, 20 experiencias consideradas buenos modelos de incorporación de las tic a la enseñanza. Dado que mi experiencia con la materia de Proyecto Integrado el curso pasado había sido reseñada en el blog de Heda, el equipo de Buenas Prácticas 2.0 consideró interesante que presentara personal y públicamente- invitación que les agradezco- la citada práctica en este segundo encuentro.
Gracias a ellos, he tenido la oportunidad de saludar real y no virtualmente a algunos de los compañeros de la blogosfera educativa a los que aprecio y admiro: Carlos Cabanillas, José Luis Gamboa, Antonio Solano, Néstor Alonso, Lourdes Barroso, Francisco Muñoz de la Peña…; pero, al tiempo, he conocido a otros colegas que están incorporando la tecnología al aula de una manera muy acertada, sensata, brillante y digna de elogio y emulación: Raquel Vadillo, Amparo Rueda, Xulio Berros, Alberto Cuartero… Espero con impaciencia que el ITE edite los vídeos de sus ponencias para poder ver y revisar lo que ayer apenas pude entrever.
¡Lástima que los ponentes- entre los que me incluyo- sufrieran de ansiedad y trataran de mostrar y explicar con detalle en 15 minutos, tiempo límite de que se disponía, las muy ricas y variadas presentaciones que habían preparado!





Hace unos días 



Con cierta frecuencia se producen en las reuniones de profesores discusiones que versan, en realidad, sobre el modelo de enseñanza, esto es, qué debemos enseñar a nuestros alumnos. Y últimamente se defienden, como contrapuestas, dos posturas: a un lado se sitúan los profesores que, con el habitual lamento de mejores- pero perdidos- tiempos pasados, entienden que nuestra tarea ha de ser transmitir los contenidos que caracterizan nuestra disciplina, a saber, un corpus nuclear de conocimientos sobre la Lengua y Literatura castellana, una especie de canon rígido y de otro lado, existen otras voces que, a la vista de los cambios sociales y del rechazo de una parte el alumnado hacia las formas transmisivas de enseñanza, plantean, de acuerdo con los cambios curriculares introducidos, reorientar la enseñanza hacia la adquisición y dominio de destrezas y habilidades básicas para la mejora de sus capacidades o, en otros términos, lo que ahora se denomina una enseñanza orientada hacia el desarrollo de competencias básicas. Por mi parte, creo que es posible- aunque difícil- integrar las dos posiciones. Se trataría de disponer y enseñar los contenidos propios de la disciplina con una finalidad auxiliar, no puramente teorética: como herramientas al servicio del desarrollo de su competencia comunicativa. 


